Torre Latinoamericana, emblema arquitectónico mexicano

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En los últimos años muchos edificios se han construido en la Ciudad de México y se han convertido en piezas arquitectónicas importantes tales como: la Torre Arcos Bosques I, también llamada “El Pantalón”,  el Museo Soumaya en la Delegación Miguel Hidalgo o la Torre Virreyes, mejor conocida como El Dorito, por la forma que se asemeja a la botana, ubicada en Lomas de Chapultepec.

Aunque todos estos edificios sin duda tienen características que los hacen únicos y se han convertido en referentes, existe un edificio que lleva más de 60 años de pie y que es considerado unas de las construcciones más importantes y sólidas del país, se trata de la Torre Latinoamericana.

Ubicada en las calles de Madero y Eje Central en el Centro Histórico, la torre cuenta con 181.33 metros de altura que comprenden los 44 pisos y la antena.  Construido en 1956 fue el primer rascacielos en el mundo en ubicarse en una zona sísmica, lo cual sirvió como ejemplo para la cimentación y la construcción de más edificios de este estilo en todo el mundo.

Hasta 1972 mantuvo el record como el rascacielos más alto de América Latina, se caracterizó por su bella fachada de cristal y aluminio y de inmediato se posicionó como un emblema arquitectónico.

El ingeniero Adolfo Zeevaert Wiechers y el arquitecto Augusto H. Álvarez fueron los responsables de esta obra. Cuando inició la construcción se tenía previsto hacer un edifico de sólo 27 pisos, sin embargo, al realizar los estudios de subsuelo correspondiente se detectó que podría hacerse una torre de más de 40 pisos.

La construcción era un reto y rompió muchos de los paradigmas de la ingeniera de esa época ya que el suelo de la ciudad era fangoso. Para cimentar la torre se tuvieron que hincar 361 pilotes de concreto de punta a 34 metros de profundidad, así como una losa de cimentación para empotrar la torre. El peso de la construcción era de 25 mil toneladas, por lo que requirió una estructura de acero que fuera capaz de brindar el soporte que se requería.

Un año después de su inauguración la Ciudad de México sufrió uno de los sismos más fuertes que ha tenido que soportar y el edificio no sufrió ningún daño, lo cual lo llevó a ganarse un reconocimiento internacional por su construcción y recibió un premio de parte del Instituto Americano de la Construcción de Acero por ser el edificio más alto que haya estado expuesto a una gran fuerza sísmica.

Desde su construcción la Torre Latinoamericana ha sobrevivido a cuatro grandes sismos: en 1957, en 1985 y dos en 2017, y la estructura continúa de pie y en las mejores condiciones como un claro ejemplo de la arquitectura e ingeniería mexicana.

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